Grahan Green en las montañas que miran al océano.
Si hay una sierra en Galicia que esconda grandes tesoros y sea desconocida, esa es la Serra do Suido. Las montañas que miran al océano, que tienen los indices más altos en pluviosidad de Galicia, nos descubren paisajes verdes maravillosos, desde las carballeiras, sus diferentes ríos con los bosques de ribera o las llanuras que se extienden por las cimas no dejaran de sorprendernos. Playas fluviales donde te sentirás solo, caminar tranquilamente por el bosque o bañarte en una cascada, son buenas opciones para descubrir esta sierra.
Del aislamiento de una tierra de pastoreo a escenario de novela negra
Los que conocemos la sierra sabemos que es como un escenario cambiante, donde podemos pasar de paisajes bajo una niebla mágica a querer fotografiar todos los tonos de verde esmeralda, de caminar sobre la nieve por la ruta de los chozos a bañarnos en alguna de sus pozas ocultas. Será por eso y por la belleza de sus llanuras y montañas que es el paisaje de la trama de novelas como VICUS
Las montañas que elegía Grahan Green para descansar.
La intervención norteamericana en Vietnam, en El americano impasible (1955); la crisis de los misiles, en Nuestro hombre en La Habana (1958); los secuestros políticos por parte de los guerrilleros, en El cónsul honorario (1972), y la colaboración entre Sudáfrica y la República Federal de Alemania para construir la bomba, en El factor humano (1978), la emigración de Avión en Monxeñor Quixote, escrito y llevado al cine, después de pasar varios años visitando y conociendo los pueblos de la zona
Grahan Green siempre mantuvo una relación muy especial con los hoteles o los lugares que elegía para escribir sus novelas. ..
El hotel Palma, de Capri, donde ha escrito muchas de sus páginas, el hotel París de Montecarlo, donde escribi Loser Takes All (El perdedor gana), el Grande Bretagne, de Atenas, o el Grand Hotel Oloffson, de Puerto Príncipe-Haiti (El dueño del hotel continua enseñando a los visitantes la habitación en la que se alojó Greene)...O la aldea de Avión, a la que Green volvió durante años y con la que siempre mantuvo una relación muy especial, como tenía con los lugares que elegía para escribir sus novelas.
